Una visita en Boca Chica

Tras la renuncia de nuestra contable Christiane Sieber, Daniel Karlen, un hombre de grandes cualidades, tomó la responsabilidad financiera de ENED. Miembro del Rotary Club en Verbier, Suiza, Daniel ya ha visitado tres veces las dos casas ENED para reunirse con los niños y adolescentes y el Comité Dominicano.

Preguntas realizadas por Jean-Bernard Fasel

Daniel, has viajado bastante en América Latina. ¿Cómo llegaste a la puerta de la Casa ENED, en las afueras de la capital Santo Domingo?

Es cierto, he viajado extensamente en América Latina. Tuve la oportunidad durante varios viajes de visitar todos los países entre México y Chile. ¡Qué grandes recuerdos! Pero no es durante estos viajes que llegué a la Casa ENED. Con el Rotary Club de Verbier, decidimos llevar a cabo un proyecto humanitario y estuvimos en contacto con una asociación en el norte de la isla, en Muñoz, cerca de Puerto Plata. Visité el lugar para comprobar la existencia y la seriedad de la asociación antes de colaborar con ellos. Lamentablemente esta organización resultó poco creíble, sin ningún tipo de estructura por lo cual tuvimos que abandonar este proyecto.

Antes de este viaje, para documentarme sobre la labor humanitaria en la República Dominicana, entré en contacto con Jaclyn Krieg. Fue durante esta reunión, tomando un café en un restaurant en Bulle, que Jaclyn me habló de la Casa y me motivó de visitar a los Eneditos durante mi próxima estadía.

Lo hice y no me he arrepentido ni un segundo. Siempre me acordaré de mi llegada a La Casa y las atenciones que me brindaron los niños y personas presentes ese día. Fue un momento de grandes emociones que me aguaron los ojos. Las sonrisas y las miradas llenas de alegría y de gratitud se quedarán grabadas en mi memoria para siempre. ¡Qué gran experiencia!

Después de renunciar a nuestro proyecto en Muñoz, contacté todas aquellas personas que han estado involucradas para informarles sobre nuestra decisión. Los que conocen a Jaclyn saben que es tenaz y con una gran habilidad para captar las oportunidades que se le presentan. Ella simplemente me escribió que si nuestro proyecto no podía llevarse a cabo, conocía de otro ya listo y a la espera de ser lanzado. Es así que el Rotary Club de Verbier-St. Bernard se comprometió, esta vez con éxito, con el proyecto de ENED Segundo. Es una contribución parcial al financiamiento de ENED Segundo por un período de tres años.

Ya definimos con más detalle el proyecto ENED Segundo y profundizamos la relación con ENED. Durante mis dos últimos viajes a la Republica Dominicana, también tuve la oportunidad de conocer el comité ENED en Santo Domingo, de visitar nuevamente la Casa y de avanzar el proyecto ENED Segundo con el Rotary Club Bella Vista en Santo Domingo. Es un gusto visitar la Casa. Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Aceptaste el puesto de responsable financiero y pronto un puesto en nuestro comité suizo. Un compromiso importante. ¿Podrías decirnos algunas palabras sobre tu motivación hacia ENED y sus niños?

Cuando Christiane no pudo seguir asumiendo la función, Jaclyn, con toda su astucia, pregunto a mi esposa si conocía a alguien capaz de hacer este trabajo. Decidí aceptar el reto y apoyar ya que es un tema que me gusta.

Esto permite sumergirme en la labor humanitaria, a través de un compromiso concreto. Involucrarse en las cuentas de una asociación activa y tan importante como ENED tiene varias ventajas.

En primer lugar conocemos personas interesantes, simpáticas y dedicadas. Es un placer ir a las reuniones del comité para debatir sobre problemas a resolver. Cada vez se pasa un momento agradable.

Además, en esta posición, tenemos la ventaja de ver lo que significa poner a funcionar dos estructuras que atienden 25 niños desfavorecidos. ¡Qué trabajo y que dedicación! Es realmente impresionante. Pero a veces me asusto cuando veo la cantidad de dinero que hay que encontrar para asegurar el buen funcionamiento. Contrario a lo que todo el mundo piensa, la vida es cara en la isla de Colón. El presupuesto es grande y no es fácil encontrar los fondos. Afortunadamente, el comité se compone de optimistas empedernidos.

¿Cómo ves el día de hoy, después de algunos años, el trabajo realizado para los niños por los educadores y el comité local y como ves los niños en general?

Insisto que definitivamente vale la pena visitar las Casas en Boca Chica para ver que ENED es indispensable y que el trabajo realizado es formidable. El comité local, todos voluntarios, ha realizado un trabajo excepcional, marcado por gran profesionalismo y dedicación. Cada vez que son solicitados, están disponibles. Nada es dejado al azar. La gran cantidad de comunicaciones entre Suiza y Santo Domingo es simplemente asombrosa.

La gente de ENED, los educadores, los profesores y el entorno hacen un trabajo formidable con los Eneditos. Acogen los niños con amor y eficiencia. Se ve y se siente. Los niños saben aprovechar esta oportunidad.

Ellos son diligentes, con ganas de aprender y muy curiosos. También pueden haber algunos fracasos que los hay en cualquier familia. De hecho es la palabra familia que me viene a la mente cuando pienso en ENED.

La miseria realmente existe en la República Dominicana. La vida es difícil, nada fácil. Es una lucha diaria para los marginados. El turismo contribuye ciertamente a generar empleo pero no solamente hay playas y palmeras, sino también el otro lado de la moneda. Por lo tanto, si de una manera u otra podemos mejorar la existencia de los Eneditos, hagámoslo. Estos niños nos necesitan y estoy convencido de que nosotros también los necesitamos.

PhilippeUna visita en Boca Chica